21 de noviembre de 2006

Clarín te va a dar una mano (dura)



¿Mandará Clarín sobre la realidad? Porque miro largo a través suyo y veo un terrible escenario de represión.

Falta un mes para el inicio de la temporada veraniega y Gualeguaychú no se moverá de la ruta. Uruguay lo sabe. Clarín lo sabe.

Falta un mes. Y así empieza la campaña: "Uruguay le reclama a Kirchner que frene los cortes". ¿Cómo se frenan los cortes? Clarín lo pone en boca de la cancillería uruguaya: con "acción".

Dice, exactamente, la bajada: "Fue (la protesta formal) pocas horas después de que se iniciara el nuevo bloqueo. La Cancillería uruguaya reiteró a la Argentina los perjuicios que esta medida le genera a su país. Y le pidió 'acción' para que concluya."

Bloqueo, esa palabra. Nunca "protesta" para Clarín. La protesta implica una causa y llama al análisis. El bloqueo, en cambio, es una anomalía.

Es simple, entonces: ¿Está bloqueado? Se abre: "Acción".

La Nación tiene otra visión del conflicto.

Veamos la tapa de hoy.



Bueno. Había otra noticia además de la protesta formal de Uruguay por el "bloqueo". Y qué noticia. No es sólo una noticia. Es una noticia que tiene una Historia y genera Consecuencias.

Tiene una Historia: La Nación informa en la bajada que el Banco Mundial aprobará hoy el crédito para Botnia "pese a la oposición del gobierno argentino".

Y genera Consecuencias: La Nación informa, en último término de la bajada: "Cortaron la ruta". Tenemos un corte de ruta. Y una causa.

Pero, a decir verdad, Clarín es explícito acerca de su política informativa sobre este conflicto. Descaradamente explícito. Clarín sostiene que Gualeguaychú está equivocado.

Dice hoy Ricardo Roa, el editor general adjunto de Clarín, en "Del editor al lector": "Los asambleístas de Gualeguaychú no se rinden ni aunque los derrote la racionalidad. (...) Pretenden que no son ellos sino los otros los que están equivocados."

¿Puede Clarín informar de modo ecuánime teniendo una opinión? Por supuesto. Pero no lo hace.

"Y redoblan su apuesta -continúa Roa-: volvieron a cortar por tiempo indefinido la ruta y el puente que nos une a todos a Fray Bentos."

"...el puente que nos une a todos..."

Gualeguaychú corta nuestro puente. Gualeguaychú no es nosotros.

En Gualeguaychú empiezan a sentirse solos.

Música de fondo.

Empieza la canción de All that jazz:

Bye-bye life,

bye-bye happiness,

welcome loneliness...

20 de noviembre de 2006

Mover un dedo

Me siento apabullado. Pero puedo mover un dedo. Esa conciencia me alcanza. Puedo mover un dedo: por eso volví.

Clarín me sigue pegando. Estoy entristecido y me cuesta escribir. Es una golpiza que nadie ve. Es como el caso del chico judío agredido hace poco en un colectivo. Mientras el hombre lo golpeaba, los pasajeros miraban. Nadie ayudó al pibe. Eso impactó al chofer, que dijo: “Esperaba más del pasaje”. Yo, no.

Cualquier cosa que diga es vana, pero algo diré. Uso el buscador del diario para buscar la edición del 5 de noviembre de 2006. Dos semanas atrás. Partiré desde allí. Recuerdo haber tenido el diario en mis manos ese día. El título principal, sobre el conflicto con Uruguay: “Gestión del rey de España a pedido de Kirchner”. Una buena noticia. Livianamente abrí el diario y quedé estupefacto. Saltaba a la vista un pequeño recuadro junto a la crónica. El título era un agujero negro: “Fracaso”. Fracaso. Durante un instante estuve confundido. No podía asociar la noticia con la idea de fracaso. Un golpe traicionero.

Lo firmaba, otra vez, Walter Curia. Y comenzaba diciendo: “Lo primero para decir sobre el pedido de mediación es que supone una señal de realismo. El conflicto con Uruguay permanece en una encerrona de la que ya hay que salir, como en los laberintos, incluso por arriba. De modo que se trata de una iniciativa oportuna, que involucra a un actor como el rey Juan Carlos, una figura amable para todos…”

Me preguntaba en qué consistía el fracaso.

Luego decía: “…Pero hay que agregar que la solicitud a un "facilitador" (…) significa un fracaso de la diplomacia argentina. El Gobierno llegó hasta aquí (…) cerrado al diálogo.” Eso no era verdad. Uruguay se ha negado a negociar nada que no sea el monitoreo conjunto, lo que significa: “Construiremos las papeleras”.

Pero, de todos modos, ¿por qué acusar a la Argentina de haber estado “cerrada al diálogo” precisamente cuando busca abrir el diálogo?

Curia terminaba así: “Dicho con crudeza: la Argentina no supo manejar un conflicto con un país muy respetable, pero sensiblemente más pequeño, como es su hermano Uruguay. Un golpe para su ya relativo nivel de liderazgo en el Cono Sur.”

“…la Argentina no supo manejar un conflicto…”. ¿No estaba manejando el conflicto justamente en ese momento?

“…no supo manejar un conflicto con un país muy respetable…” País muy respetable: una cerrada opinión.

“…muy respetable, pero sensiblemente más pequeño…” ¿Qué tiene que ver el tamaño con la razón, la verdad, la justicia?

“…más pequeño, como es su hermano Uruguay.” Toque sensiblero.

“Un golpe para su relativo nivel de liderazgo en el Cono Sur.” ¿Golpe? ¿Qué golpe?

Curia parecía estar comentando otra noticia.

Tres días más tarde, Clarín celebraba en un editorial la intervención del rey y señalaba que su participación implicaba, para ambos países, “un serio compromiso y una exposición más amplia de la que implicaría un simple diálogo bilateral. Por ese motivo deberán cuidarse tanto la sustancia como las formas de las posiciones que se adopten, para evitar un mayor daño diplomático.”

Es hora de tomarle la palabra a Clarín.

La intervención del Rey, dijo, era un “serio compromiso” para ambos países, por lo que deberían “cuidarse tanto la sustancia como las formas”.

El 18 de noviembre, Clarín titulaba: “Con frialdad, Uruguay recibió al enviado del rey”. Y publicaba, al mismo tiempo, una advertencia de los orientales: “No negociaremos bajo presión”. Habrá que aclarar, ante todo, que la presión es inherente a la gestión de los conflictos. Pero, ¿a qué ser refiere Uruguay con “presión”? ¿A los cortes de ruta? Ya no. Ahora “presión” es un concepto más amplio: “Cualquier tipo de obstrucción o de bloqueo, sea éste un corte de ruta, de carácter económico o político”, aclaró el secretario general de la Cancillería uruguaya, José Luis Cancela.

Con una fría recepción al enviado del rey. Con ambiguos condicionamientos. Así informaba Clarín que encaraba Uruguay el “serio compromiso”, esa nueva etapa de diálogo en la que tanto debían cuidarse la sustancia y las formas. El diario no hizo comentarios.

Ayer, como consecuencia de la actitud de Uruguay y la confirmación de que el Banco Mundial otorgará los créditos solicitados por Botnia, los vecinos de Gualeguaychú volvieron a la ruta. Y entonces sí, hoy Clarín acusa en la bajada de su titular principal: “Pusieron en jaque la negociación abierta por el rey Juan Carlos”.

¡Negociación abierta!

¿Por qué, Clarín? Me pregunto por qué.

9 de agosto de 2006

Las cuatro patas de la mentira


Las dos primeras mentiras, en el título:

Mentira 1. Uruguay propone a la Argentina el monitoreo conjunto de las plantas funcionando y eso, para Clarín, ¡es una oferta! Imaginemos que la Argentina proponga a Uruguay el desmantelamiento de las plantas. ¿Para Clarín sería una oferta?

Mentira 2: Clarín y su recurrente visión: la Argentina, empecinada. Ya no nos queda ni el instinto de supervivencia: "a horas del juicio..." rechaza una nueva mano de Uruguay.

Las otras dos mentiras sostienen el copete. Primero, leámoslo (el subrayado en nuestro):

“Cuando apenas se repuso del fallo adverso en la Corte Internacional de la Haya, la Argentina enfrenta un nuevo juicio por las papeleras. Será a partir de hoy y hasta el jueves en Montevideo, donde deberá probar ante un tribunal del Mercosur que el Gobierno no eludió su responsabilidad de levantar los cortes de ruta en Entre Ríos…”.

Mentira 3: Clarín y la misma cantinela: el fallo fue adverso y la Argentina ¡“aún no se repone”!

Mentira 4: La Argentina “tiene que probar” que no eludió su responsabilidad de evitar los cortes. La Argentina no tiene que probar nada. Uruguay tiene que hacerlo. Se trata de un principio procesal básico, según el cual tiene la carga de la prueba quien demanda, salvo que, por razones excepcionales, se haya previsto especialmente que esa carga se invierta (lo que denomina técnicamente “inversión de la carga de la prueba”). Y este no es el caso.

Para el final, una frutillita. Por si el lector de Clarín es tan imbécil que todavía no se dio cuenta de que la Argentina está frita en este conflicto, el redactor Walter Curia informa (¿informa?) que “el presidente Kirchner ha dado una instrucción de la que no habrá regreso: no negociar en la debilidad”.

22 de julio de 2006

Muerte de una crónica anunciada

En el título, un tópico de Clarín: Tabaré, bienintencionado. En la bajada se reafirma la imagen: Tabaré, conciliador, dice que quiere dejar atrás la pelea en La Haya. Y enseguida, otro tópico: Kirchner, despreciativo: “No le contestó”.

Empecemos con lo grosero. ¿Qué ofrece Tabaré, concretamente, para satisfacer el reclamo argentino y “dejar atrás la pelea en La Haya”? ¿No dijo hace dos días el canciller Gargano que la máxima oferta uruguaya sería el monitoreo conjunto?

Claro, esto último Clarín lo publicó en su edición on line (jueves 20, 10:50), pero no en papel. Las grandilocuentes invitaciones al diálogo uruguayas son destacadas con títulos a cinco columnas. Las ridículas ofertas concretas no ocupan ni siquiera una noticia breve.

Pero Clarín reclama que Kirchner conteste.

La crónica parece escrita especialmente para Clarín por los asesores de prensa del gobierno uruguayo.

Destaca el diario que Tabaré pide que a Uruguay se le otorgue ¡el “beneficio de la duda”!

Ridículo I: Tabaré pidiendo al pueblo de Gualeguaychú que no se intranquilice, por las dudas. Que espere sentado a que las plantas comiencen a funcionar: por ahí no contaminan.

Ridículo II: el sólo hecho de mencionar la duda lo condena, señor presidente.

Ridículo III: si la duda existe, es por culpa de Uruguay, que jamás ofreció la información que hubiera podido despejarla.

Clarín cita sentidas palabras de Tabaré (podría decirse también: “Clarín cita sentidamente palabras de Tabaré”, pues es lo mismo). Aquí van algunos párrafos:

“Me voy de esta cumbre con alegría y con esperanza”, sentenció Tabaré, quien también abogó porque estas divergencias bilaterales “sólo sean coyunturales” y que “no erosionen” la relación de hermandad que existe entre ambos países.

“No puede ser que entre hermanos resuelvan terceros”, dijo en alusión a La Haya.

“El Río de la Plata no nos separa, no une, y el río Uruguay nos debe unir en el futuro”, apuntó Vázquez, quien luego aseguró comprender la “preocupación de los vecinos de Gualeguaychú”.

Por supuesto, en el medio Clarín aprovecha para desacreditar la estrategia argentina: recuerda que el juicio de La Haya “ya está en marcha, pero el 13 de julio último, el país sufrió un duro revés”, sugiriendo que la cosa viene mal.

¿Tan mal vendrá para la Argentina que el apurado es Tabaré?

Y tras haber dedicado un titular de cinco columnas a la hipocresía de Tabaré, en la página siguiente, bajo el pequeño título "Pidieron la eliminación de los subsidios agrícolas", Clarín hace una breve enumeración de los puntos más importantes acordados por los presidentes. El último párrafo dice: "También se reiteró la importancia que se le asigna a la constitución del Parlamento del Mercosur y a las políticas de protección del medio ambiente y los recursos naturales".

El Mercosur subrayando la necesidad de cuidar el medio ambiente y los recursos naturales. Eso no es destacable para Clarín. Claro. Qué tendrá que ver con la realidad concreta.

20 de julio de 2006

Flashback I


Tapa del 12 de abril de 2006

¡Bien! ¡Parece que el Banco Mundial le da la mitad de la razón a la Argentina! ¡Bravo Clarín, destacándolo!

A ver qué dice la bajada: “Es del Banco Mundial, que financia las obras. Dice que Uruguay y las empresas le deben dar más información a la Argentina".

Bien, ahí es donde tiene razón nuestro país.

"Pero también que las plantas no causarán una ¡CATASTROFE ECOLOGICA!” (las negritas, las mayúsculas, los signos de admiración y el pasmo son míos).

Asambleístas, están deslegitimados. Parece que las papeleras no llegarían a producir una catástrofe ecológica. Queda claro que sólo contaminarían.

Otros titulares del mismo calibre podrían ser los siguientes:

TRABAJO INFANTIL
Un informe de la OIT le da la razón a Nike
Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, la empresa multinacional no explotaría a todos los niños asiáticos.

LA ECONOMÍA QUE VIENE
Un estudio académico le da la razón a los neoliberales
Según la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago, la política de ajuste fiscal no provocaría el exterminio de la población argentina.

19 de julio de 2006

Ni baja, ni guerra, ni derrota

Metamensaje de Clarín (o el verdadero titular): “Conmocionado por la derrota, el gobierno busca culpables”.
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Lo cierto es que García Moritan no es culpable de nada que tenga que ver con la (supuesta) derrota en La Haya, lo que surge de la información que ofrece el propio diario.
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El funcionario era presidente de la Comisión Administradora del Río Uruguay y –según el diario– se le endilga “no haber advertido la gravedad del asunto (de las papeleras) desde los tiempos en que el presidente uruguayo era Jorge Batlle”. La dimisión ocurrió “tras” el fallo, pero no es consecuencia de él, como sugiere Clarín.
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Por supuesto, la noticia –escasamente relevante– le sirve al diario para mostrar un gobierno golpeado por la derrota.
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Una derrota que -según lo muestra Clarín- es incuestionable, desde que ya existen culpables (sólo las derrotan los tienen). Y son muchos los culpables, parece: esta recién fue “la primera baja”.

18 de julio de 2006

La película de Clarín

Clarín no tiene una visión de este conflicto. Tiene un guión. Y lo sigue escrupulosamente.

Kirchner es un demagogo intemperante. Actitud más típica: la reacción.

Gualeguaychú es un pueblo piquetero e irreductible (es más peligroso que el común de los piqueteros, porque no transa).

El Gobierno uruguayo es bienintencionado.

Botnia es mezquina e insensible, como corresponde a una empresa.

La Haya fallará en contra de la Argentina.

Las papeleras se instalarán.

La Argentina no logrará más que ejercer el derecho al monitoreo conjunto.

15 de julio de 2006

Patas cortas


El tema había salido de agenda. Tras el fallo ¿adverso? de La Haya, bastó que Gualeguaychú se manifestara por la irresolución de su problema para que el gran diario se intolerara. La desinformación volvió hoy al primer plano. Mejor dicho, a la primera plana de Clarín.
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Y no se trata de comparar hechos con la versión de Clarín. La deformación intencionada de la realidad surge al contrastar la versión de Clarín con la del diario La Nación (que no es precisamente el diario del pueblo).
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Ambos colocan en la tapa una foto de la caravana que es prácticamente idéntica. Clarín titula: "Kirchner advirtió y hubo corte en la ruta". Y en el epígrafe (ángulo superior derecho): "Bloqueo". ¿Corte? ¿Bloqueo? Todos sabemos que no los hubo. Se trató de una manifestación.
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La Nación lo entendió perfectamente. Coloca en su epígrafe: "Los vecinos de Gualeguaychú volvieron ayer a manifestarse en la ruta pero, por ahora, sin hacer cortes".
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Yo no soy un malpensado.
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El titular lo forman dos oraciones coordinadas. La segunda ya fue analizada. La primera es "Kirchner advirtió...". La pregunta se impone: ¿qué carajos advierte y a quién, si perdió?
Veamos la bajada: "El Presidente pidió a los bancos que no financien la construcción de las papeleras. Y dijo: 'Esto recién empieza'".
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Cuando Clarín afirma que Kirchner "advirtió", ¿se refiere a la frase "esto recién empieza"? A ver, releamos. Ajá, ajá, claro. Qué atrevido: "Esto recién empieza". Ya lo veo admonizando con el dedo erecto. ¿A ver qué dice la nota adentro?
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Bajada: "Y dijo que el caso en La Haya 'recién empieza'".
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¡Me engañaron, oh viles! La frase "esto recién empieza" no era una advertencia. Kirchner sólo quiso decir lo que dijo: que el caso de La Haya recién empezaba. Es decir, que sólo se había decidido una medida precautoria y que la Argentina, obviamente, no desistirá del proceso. No había "advertido" nada a nadie.
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Bueno, ya está. Qué le hace una mancha más al populista intemperante, ¿no?

9 de mayo de 2006

Clarín se desdice (pero no se disculpa)


Clarín había publicado ayer en tapa que Kirchner "rechazó" una gestión de Kofi Annan, el titular de la ONU, por el conflicto de las papeleras: "Kirchner rechaza una gestión de la ONU".

En el debut de este blog, habíamos desmentido la noticia ¡basándonos en la información que brindaba el propio diario!

En efecto, Clarín no podía afirmar que Kirchner había "rechazado" la gestión de la ONU. El diario contaba con una sola fuente. Y en off. Debía decir: "Kirchner no aceptaría una gestión de la ONU".

El término rechazar no sólo era inadecuado, sino sospechoso, porque connotaba un empecinamiento del Presidente: "Kirchner RECHAZA".

Hoy Clarín se desdice. Kirchner no rechazó la gestión de la ONU, pues se reunirá con Annan. En ese encuentro "es difícil imaginar (...) que el tema de las papeleras no sea abordado", según el diario.

¿Qué ocurrió?

Que hoy Clarín simplemente informa. ¿Habría que agregar: "Informa como se debe"? ¡De ninguna manera! ¡Clarín sabe cómo se debe informar! Decimos que hoy Clarín simplemente informa, porque ayer había desinformado, lisa y llanamente.

Colocar en la tapa barrabasada semejante, eso no es un error. Y en la edición de hoy Clarín ofrece impunemente la evidencia. Kirchner jamás "rechazó" la gestión de la ONU, como Clarín hizo creer ayer a la mitad de los argentinos.

Todo es información de Clarín. La misma información que manejaba ayer, cuando editó la noticia de hoy, y anteayer, cuando editó la tapa de ayer. La noticia de hoy es verdad. La de ayer, ¿mentira? No, también verdad. Diría Goebbels.

8 de mayo de 2006

Clarín dice: "Kirchner, empedernido".


¿Es lo mismo rechazar que no aceptar? "Kirchner rechaza". ¿Rechaza? No rechaza. Simplemente se ciñe a la estrategia adoptada y dice que no acepta tener dos vías paralelas abiertas dentro de la propia ONU. No acepta.

(Un momento, señores. Deberíamos decir "no aceptaría", porque la fuente de Clarín es "un miembro del gabinete". ¡Ni siquiera un ministro!)

¿Qué diría Kofi Annan si, leyendo de ojito Clarín, se viera rechazado? A los argentinos nos da vergüenza ajena de sólo imaginarlo. Vergüenza ajena. Ajena. Nos hace sentir, digamos, uruguayos (*).

(*) Léase "uruguayos acríticamente pro-papeleras"